A veces...
Hasta ahí todo es normal, muy normal. Pero con algunas personas todo es difícil, imposible, y te entran ganas de cambiar al mundo y ponerlo al revés con tal de que tu egoísta deseo se haga realidad. Y no te queda de otra más que decirlo, casi gritarlo, y que el mundo se vaya al carajo. Aunque sea por una noche, por unos minutos. Y es que si no lo dices no serás feliz nunca.
La verdadera filosofía
Sigo sin terminarme mi café, lo saboreo.
Agradecimiento
Dejé el Palacio de la Autonomía, caminé hasta Moneda y de ahí a la Catedral. De repente lo vi. Estaba inmovil, parado casi en la entrada del metro, a unos metros de la puerta oriental de la iglesia. Ni siquiera quiso entrar al patio, no cruzó la reja. Traía una camisa blanca vieja, de esas que de tanto uso se han vuelto casi transparentes. Cargaba dos grandes bolsas "de mandado" llenas de bolsas más pequeñas hechas con palma, como las que compraba mi mamá cuando salía con mi papá a cualquier lado. Luego luego me recordó al de las canastitas de Traven que me hizo conocer mi papá. No vi sus zapatos. De repente, se quitó el sombrero negro, sucio, que traía puesto, reverencialmente, y empezó a rezar, sin hincarse ni nada ni dejar su carga de todos los días, sólo se puso a hablar con Dios. No sé qué le dijo, nadie lo sabrá, pero quiero pensar que agradecía lo que tenía y pedía por tiempos mejores, porque aquí él sólo puede pedirle a Dios Así es este país. Los dos policías federales que franqueaban la reja, y que observaban la escena de frente, a menos de dos metros del orador, sólo bajaron la mirada, como yo, tristes.
Me hubiera gustado contemplar la escena, pero me dio pena detenerme, y seguí de largo, rumbo a 5 de mayo. Cuando casi cruzaba la calle volteé de reojo, el orador ya caminaba unos metros detrás de mí. Caminé y casi inmediatamente llegué a El Popular. Entré. La mesera me trajo fruta, después huevos y luego el café, que todavía no me termino. Cuando me senté y pedí la comida agradecí, algo que no hacía en años.
Pero no le agradecí a Dios, aclaro.
La pregunta tuitera/A Gerardo Fernández Noroña
@fernandeznorona Ser creativo ayuda, pero se necesitan medidas más contundentes. No descalifico, TODO suma, saludos.
*****
Contestó rapidísimo. Bravo!
En la oficina
Salí del periódico a las 8:30 pm, tras escribir una nota sobre el Twitter y los políticos y todas esas cosas que los de los medios creemos que son importantes. El señor seguía ahí, sentado en el piso, casi como cuando llegué. Justo cuando yo pasaba él acomodaba su bolsa casi vacía como almohada y se acostaba en el piso, en el vil piso, para dormir. Al mismo tiempo exhalaba una queja, un sonido gutural. En ese momento pensé que quizá tenía la mente enferma, que había perdido su casa y que no sabía dónde estaba. Pero seguí caminando. Hacía más frío. Bajé al metro, entré con mi tarjeta y me fui.
Ya en el vagón me di coraje, porque pasé como si no hubiera pasado. Luego me entró otra vez el coraje hacia los de siempre, hacia todos. Lo soñé.
Hoy que llegué a las 10 am a la oficina, el señor ya no estaba.
La calaverita que me dedicó Mac. ¡Me encantó!
pensando en un reportaje,
tenía la cabeza agachada
y pedía a gritos un masaje.
Se distrajo mirando el beisbol
cuando la Muerte la sorprendió:
"Jex, tú ya no podrás ver al Sol,
pues supe que René te reprendió".
"Ni creas que me vas a llevar
a un panteón o tienda de campaña",
dijo Jésica segura y sin temblar.
"¡Tendrás que buscarme hasta España!".
Al senador Castellón
Soy de las "radicales".
Desde niña escuché en todas las sobremesas familiares que una de las causas por las que mi familia era pobre era por los políticos, que mi abue se había enfermado de muerte por la mala atención médica en el ISSSTE, por la corrupción de los políticos, que mis primos no tenIan una prepa donde estudiar por los políticos, que mis papás trabajaban en el tianguis, sin aguinaldos ni prestaciones ni nada por el estilo por la falta de oportunidades, porque los políticos no las habían creado, razonamientos más o menos elaborados siempre, pero por los políticos al fin. Por eso soñaba con que iba a formar mi grupo guerrillero y los iba a matar a todos.
Pero no lo hice. Y hoy, que veo en la tele al senador Castellón en tribuna, a medianoche, explicando por qué un impuesto a las telecomunicaciones es un grave error a legisladores que ni siquiera lo escuchan, pienso que entre "los políticos" no todos son iguales. Se me quita un poquito lo radical, y sólo un poquito. Gracias @Senadocastellon.
Para ya
Las buenas noticias -porque esta semana no recibí malas- me hicieron reflexionar y tomar decisiones contundentes, sobre todo espirituales. Se acabó mi filosofía comodina de "a medias" que he tenido en los últimos años, ya ni puedo contarlos. Nada de "para después", porque si lo pensé en ese momento es porque es para empezar en ese momento, porque debe hacerse así. Debo pasar por lo menos un tercio de mi vida con una mochila en los hombros caminando por calles que nunca he visto en mi vida, con una buena cámara y cosquillas en la panza, para vivir más. A agradecer las oportunidades, una a una, con una sonrisa, porque sabes que así tiene que ser, si no ¿cómo se puede ser feliz? Ya, aprenderé a cocinar, pero bien. Hasta el Odis lo agradecerá. A acabarme mi biblioteca y a ser alguien. A amar, amar, amar...
La idea es ser como un Bear Grylls, pero en lo mío. Claro, si me guiara la misma "passion for the outdoors" del ex militar inglés-indio-cristiano, seguro Zamu me amaría mucho mucho.
Como dice René, el chiste es buscar lo que uno quiere hacer de su vida, para ser como salmón. Después de todo, soy feliz.
La respuesta de un maestro

Me gusta la posibilidad de contribuir al desarrollo de la sociedad. A impedir las arbitrariedades, a hacer que los gobernantes hagan lo que tienen que hacer, que es servir a los gobernados".
Miguel Ángel Granados Chapa, y el próximo galardonado con el Premio Nuevo Periodismo Cemex + FNPI de homenaje. Un privilegio de México.
El temazcalito

Nunca he sido de las personas a las que les gusta nadar en aguas termales, ni a las que les encante bañarse con agua para hervir pollos, no, huyo de eso siempre, pero decidí darme la oportunidad de conocer algo distinto, y ahí estaba el sábado, sin desayunar, sin saber qué pensar, con algo de nervios.
La verdad es que mi impresión sobre las ollas exprés se reforzó. Entramos al mini-iglú (como el de la foto de arriba, pero no tan fresa), forrado de plástico negro para evitar escapes de vapor, a eso de las 11 de la mañana, en shorts y playera, nada más. La verdad es que no vi el reloj, pero yo calculo que fue a esa hora. Nos sentamos en la tierra en círculo, esperando que en el centro llegaran "las abuelitas", las piedras candentes. Aparte de Zamu, Viole y yo, entraron otras seis personas para mí desconocidas, de las que poco a poco fui conociendo sus más íntimos secretos, conforme la temperatura aumentaba. Porque después entiendes que la sinceridad de las personas es directamente proporcional al incremento en grados centígrados dentro del temazcal.
Luego comenzó la primera etapa, de cuatro, con cinco piedras en el centro del iglú. Ésa estuvo leve, apenas si sentía calor. En la segunda eran 10 piedras, con calor soportable perfectamente. Fue hasta la tercera etapa, la de Huitzilipochtli, con 15 piedras más o menos, cuando comenzó el verdadero infierno. Los instructores, Jesús e Israel, nos explicaron que era la etapa de la voluntad, en la que nosotros, los guerreros, teníamos que demostrar que podíamos dar más de lo que creíamos poder dar. Y así fue: en un calor infernal cantamos, danzamos, no sé qué tanto hicimos. Yo ya no me podía mantener sentada, de plano buscaba tirada en la tierra algo de aire fresco, porque si me sentaba sentía que mi piel ardía. Espantoso. Empecé a sufrir. La cuarta, con más de 20 piedras calientes en el centro, fue la peor. El calor era tal que sentía que me iba a desmayar, de plano. Estaba a punto de mandar todo al carajo y de decirles a Jesús e Israel que no era una guerrera de las que ellos hablaban, que mi fuerza de voluntad no había sido tocada ni por Quetzalcóatl ni por Huitzilopochtli ni por nadie, que no existía, y que yo no le debía nada a las abuelitas piedras, que no me interesaban las reflexiones de los demás (porque a cada rato ofrendábamos nuestra palabra a las abuelitas piedras). Pero aguanté. No sé cómo, pero lo hice.
Salimos del mini-iglú a las 4:30. ¡¡Cinco horas adentro!! Por eso todos sentíamos que nos íbamos a morir quemados. No sé si alguien ha tenido una primera impresión así del temazcal, pero espero que no. Salimos hinchados de la cara, deshidratados a más no poder. Lo que más o menos nos revivió fue la bañada de agua fría que recibimos hincados, casi con sumisión, después del gran acontecimiento. Y sí salí relajada, y exhausta, y con un hambre que era más grande que todo mi estómago.
Después, tras pensar en lo vivido, debo decir que mi balance es más equilibrado. Al temazcal debe de tenérsele respeto, porque representaba todo un rito de purificación. No es como lo pintan en los grandes y lujosos spas, no es "vaporcito" y ya, como dicen Israel y Jesús, es un ejercicio de gran disciplina y serenidad, porque eres un guerrero, y si no sabes controlar eso, porque te cuesta, entonces a pocas cosas importantes podrás aspirar.
Yo le ofrendé a las abuelitas mis miedos y corajes, como todos los demás. Ahí se quedó mi cansancio y comprendí mejor que sin sacar tus ojos de ti para verte es imposible que cambies lo que eres hoy, con o sin temazcal. Aprendí también que casi no tomo agua y que debo tenerle mucho más respeto al fuego.
Tengo que agradecerle a Violetita este duro conocimiento, siempre.
Autógrafo
La primera vez que los vi en vivo fue en Guanajuato, en el Festival Cervantino, en el 2002. Se presentaron en La Yerbabuena, un terreno muy amplio donde generalmente tocaban grupos de rock, ska y similares durante el Festival. Hasta donde sé este espacio no funciona ya. Recuerdo que eran los invitados de honor de ese año y el concierto era gratis. La verdad es que no iba a verlos a ellos, sino a los otros tres grupos que tocarían esa noche, La Barranca, Molotov y Julieta Venegas, no me interesaba quedarme.
Pero cuando llegamos mis amigos y yo al lugar vi algo que no he vuelto a ver nunca en un concierto. El público estaba dividido en dos, chavos como nosotros y sombrerudos, de botas y todo, ellos. Y cuando digo que el público estaba dividido no sólo es en sentido figurado, ¡había una franja de terreno entre los dos! Ellos, no nosotros, eran mayoría. Apareció La Barranca y los de sombrero ni se inmutaron. Luego Molotov. Mientras mis amigos brincaban como locos –yo no brincaba tanto–, ellos nos veían con cara de susto y compasión. Llegó Julieta Venegas y nada cambió. Todos los grupos les dedicaban un comentario, "A ver, los amigos de atrás, pónganse a bailar, ahorita salen Los Tigres", pero ellos como piedras. Todos tocaron covers de Los Tigres, era SU homenaje.
Cuando vi que tres cuartos de la mitad del público esperaron más de tres horas para verlos sólo a ellos la curiosidad se apoderó de mí y decidí quedarme, para ver si de veras eran taaan buenos. Perdí a mis amigos para no irme al hotel y esperé a que los tan esperados Tigres salieran a tocar. Qué bueno que lo hice.
Aparecieron después de medianoche, en su ultramoderno escenario, cuando estaba a punto de congelarme. El Jefe de Jefes primero, como siempre, después supe. Los sombrerudos y sus parejas se apoderaron del espacio y comenzaron a cantar y bailar, al unísono, como si a todos les hubieran dado cuerda al mismo tiempo. Pocos chavos nos quedamos. Nunca había visto a un público así, tan entregado. Me conmoví de veras, y me dio mucha vergüenza que yo sólo me supiera dos canciones, El Jefe de Jefes y La Puerta Negra, DOS de taaantas. Prometí que nunca más volvería a quedarme al margen de un fenómeno tan grande. Una hora después de tocar, de bailar, de hacer nuevos amigos, no sé cómo descubrí atrás del escenario sus tráileres de equipo, ocho, alineados, y ellos no habían cobrado un peso por la presentación. Se hicieron más grandes a mis ojos. Tocaron hasta las cuatro y media de la mañana, sin parar, no sé cuántas canciones, pero seguro más de 30, hasta que Jorge ya estaba ronco. Llegué a mi hotel a las seis de la mañana, no me acuerdo cómo. Todos ya estaban dormidos.
Meses después vi el video con Los Tigres tocando De paisano a paisano en un estadio de Dallas lleno, todo el público cantando a una voz, y comprendí todavía más su grandeza. Luego supe que fueron los primeros que dijeron a todo aquel que quisiera escuchar, no en lo oscurito, que Carlos y Raúl Salinas de Gortari eran narcos hasta la médula, en El Circo, y también fueron los primeros en cantarle a los gringos desde los principales auditorios de Estados Unidos la verdadera condición de los indocumentados mexicanos y que ellos no eran los únicos americanos. Lo hicieron tan bien que por Gracias, América sin fronteras (todo el album) les dieron su primer Grammy en 1988 (hoy tienen siete y una veintena de nominaciones) y hasta rompieron un récord en 1993, el de asistencia al aire libre en la Arena Deportiva de Los Ángeles. Me enteré también de que tienen más de 50 discos (47 reconocidos en su página oficial) y más de 500 canciones. Van a Stanford a dar clases de cómo mantener un negocio exitoso y no alejarse de la familia y justo hoy, pa seguir innovando, tocarán en un avión.
Para mí De paisano a paisano es el homenaje más bonito que hay a los mexicanos que llegaron ilegalmente a Estados Unidos, como mis tíos, tus tíos, los hermanos de tus tíos, o quien sea de tu familia, y cada vez que escucho el El Gato Felix, que dedicaron al periodista fundador del semanario Z de Tijuana, Héctor Félix Miranda, asesinado por uno de los guaruras de Jorge Hank Rhon en 1988, la piel se me pone chinita de emoción. No exagero. Por eso suscribo lo que dijo alguna vez Arturo Pérez-Reverte, recordado por Pablo Ordaz en su excelente nota del sábado pasado en Babelia:
Un país como México se entiende mejor por Los Tigres del Norte que por los más sesudos intelectuales o los novelistas de más éxito. Este país tiene una realidad tierna y violenta, dura y familiar, trágica y feliz, y el corrido y el narcocorrido norteño es el que mejor la ha definido. Élmer Mendoza y yo somos pinches escritores que necesitamos quinientas páginas para contar lo que Los Tigres del Norte cuentan en tres minutos y medio".
Por todo esto le estaré eternamente agradecida a Amandititita, por el autógrafo de los Jefes de Jefes.

El primero de Kundera

¡Quiero aprender a maquillarme!
Por eso ahora que me enteré que una mujer está causando sensación en todo el mundo con tutoriales para maquillarse en YouTube inmediatamente vi uno de los videos, para ver si alguien tan neófita como yo en ese tema podía seguirle el paso, y sí. Su nombre es Lauren Luke, es inglesa, tiene 27 años, ya es mamá y es toda una superestrella del canal de videos más visto en el mundo. Comenzó vendiendo cosméticos en eBay y revolucionó el marketing de belleza: en lugar de presentarle a sus clientes virtuales una foto del producto y su cajita ella lo usaba, lo probaba en ella, y luego se tomaba una foto. La estrategia, "Miren cómo me queda a mí, si te gusta cómpralo". Luego comenzó con los videos.
Hoy, su canal en YouTube tiene más de 254 mil seguidores y 198 videos. Vi dos en los que enseña a todo aquél que quiera verla cómo imitar un look de Lady Gaga en robot, colgado hace un mes, y la verdad es que hace ver el maquillarse taaan fácil y rápido que me dieron ganas de seguirla. Y cómo no, si su imagen es totalmente alejada de lo que estamos acostumbrados a ver en la tele, es gordita y cachetona, y en los videos que toma en su cuarto se ven en el fondo sus muñecos de peluche, como en cualquier cuarto normal.
Lauren ya tiene su propia línea de cosméticos, By Lauren Luke, que comercializa la marca Sephora, anda en tratos para hacer un libro y todas las grandes marcas en el ramo voltean a ver su trabajo para estudiarlo y entender su éxito. Les dejo acá un video sobre la visita que Lauren hizo a Nueva York para conocer la tienda de Sephora en Times Square, y ver cómo se presentan sus productos. Chequen cómo se emocionan con los comentarios de las usuarias de los productos. Esto es una bonita historia de éxito.
¿La desaparición de la prensa?
El Guardian Media Group, dueño del dominical, posee también el diario inglés The Guardian, y tiene muy claro que primero está salvar al diario-diario que a The Observer.
En Inglaterra llevan muy bien cuantificada la crisis de los medios impresos. Tan sólo durante 2009 han cerrado 80 diarios locales por falta de publicidad.
Allá, los que antes sabían qué pasaba con la industria periodística no tienen idea de cómo pinta el futuro, y aquí, menos. Yo, que vivo hoy de esto y decidí vivir siempre que pueda de ello, me sorprendo cada vez más pensando en este tema, en cómo le afecta a la sociedad (porque le afecta, aunque no lo crean) y en cómo puedo contribuir a que a todos no se nos olvide por qué son importantes los periódicos.
Cuando fuimos huérfanos
Nuestra infancia parece tan lejana. Todo esto… Tanto sufrimiento… Una de nuestras poetisas, una dama de la corte de hace muchos, muchos años, escribió sobre lo triste que resulta. Escribió que la infancia, cuando nos hacemos adultos, se convierte en una suerte de tierra extanjera.
Ovnis en Rusia

Pocas cosas pueden ser más materialistas que la Rusia soviética. Por eso cuando leí que habían sido desclasificados archivos oficiales en los que marinos de ese desaparecido país-continente describen sus encuentros con ovnis esbocé una sonrisa grande.
Porque según la información que se difundió había un grupo especial dentro de la marina soviética que se encargaba de recopilar información de encuentros cercanos del tercer tipo. Los que los vieron dicen que sus naves contaban con tecnología nunca antes vista –ni creada por el hombre, obvio– que podían alcanzar los 400 kilómetros por hora en segundos, que andaban con trajes plateados y, lo más importante, que generalmente estacionaban sus vehículos en el agua (pus claro, si estacionaban en tierra ¿cómo los iba a ver un marino?).
Un oficial naval con apellido de embrujo, Vladimir Azhazha, basándose en la información desclasificada, asegura que el 50 por ciento de los ovnis vistos fueron detectados en océanos y 15 por ciento más en lagos. Otro veterano, Igor Barklay, dice que se veían más en lugares donde había barcos de ellos o de la OTAN (claro, ni los ovnis podrían dejar pasar los problemas políticos). Pero lo más revelador, dicen, pasó en 1982, en el lago Baikal, el cuerpo de agua dulce más profundo de la tierra, al sur de Siberia. Según la información "oficial" tres buzos de la marina murieron a una profundidad de 50 metros por pelearse con los visitantes, "creaturas humanoides" que estaban en el fondo. Los otros cuatro que conformaban la misión terminaron malheridos, pero no muertos.
¿Esta información que significa? ¿Que dentro del estricto control soviético los verdaderos enemigos del socialismo-comunismo eran los ovnis, por eso había que seguirlos? ¿Confirma que los gringos que se la han pasado buscando ovnis en los cielos están peor que los rusos por lo menso en eso? ¿Que Putin en estos momentos está buscando como loco bases submarinas que le den la tecnología para ser el rey del mundo, o ya de perdis ganarle en popularidad a Sarkozy? ¿Que Lenin, Trotsky y hasta Stalin eran extraterrestres?
No lo sé, pero Max se hubiera vuelto a morir si se enterara de que el gobierno que acabó con sus grandes teorías, a los ojos de casi todos, andaba buscando ovnis.