Las buenas noticias -porque esta semana no recibí malas- me hicieron reflexionar y tomar decisiones contundentes, sobre todo espirituales. Se acabó mi filosofía comodina de "a medias" que he tenido en los últimos años, ya ni puedo contarlos. Nada de "para después", porque si lo pensé en ese momento es porque es para empezar en ese momento, porque debe hacerse así. Debo pasar por lo menos un tercio de mi vida con una mochila en los hombros caminando por calles que nunca he visto en mi vida, con una buena cámara y cosquillas en la panza, para vivir más. A agradecer las oportunidades, una a una, con una sonrisa, porque sabes que así tiene que ser, si no ¿cómo se puede ser feliz? Ya, aprenderé a cocinar, pero bien. Hasta el Odis lo agradecerá. A acabarme mi biblioteca y a ser alguien. A amar, amar, amar...
La idea es ser como un Bear Grylls, pero en lo mío. Claro, si me guiara la misma "passion for the outdoors" del ex militar inglés-indio-cristiano, seguro Zamu me amaría mucho mucho.
Como dice René, el chiste es buscar lo que uno quiere hacer de su vida, para ser como salmón. Después de todo, soy feliz.
0 réplicas :: Para ya
Publicar un comentario