...que hoy empieza su concienzuda preparación para el mañana, porque ya sabe lo que quiere. Tras unos meses de andar a la deriva, de gastar lágrimas y, lo peor, de no darles ningún uso práctico, decente, de no ocupar en absolutamente nada productivo sus cientos de horas de insomnio, parece que ha acumulado las suficientes pistas para delinear una ruta, con tiempos y lugares. Tome una hoja de papel y escriba, o hágalo en la computadora, si prefiere, pero hágalo. Y que le quede claro: lo que tiene que hacer es empezar a caminar. Por eso hay que dejar constancia de esto que, hoy sábado, está pensando. Primero, los volúmenes que necesita. Sí, son varios, pero cuenta con los tiempos correctos para metérselos en la cabeza, todavía le queda mucha juventud. Afortunadamente nunca es demasiado tarde si uno decide que las rendiciones no existen. Dos, las historias, ¿o es que va a escapar sin delinear historias? Error, eso no debe dejarlo nunca, porque es quizá lo único que sabe hacer. Tres, ubicar "los y las" a seguir. ¿Ya? ¿Ya tiene todo el menú? Excelente. Vuelva a escribir, porque esto se tratará de escribir, de escribir y de escribir, hasta que usted se asombre de las combinaciones de las palabras que pueden alcanzarse, de la precisión. Porque esto se le está convirtiendo en una necesidad, una de esas necesidades mortales que ya no dejan ser si no se les atiende. Felicidades, ha encontrado usted un camino. Ahora no lo deje, no lo deje otra vez.
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