A futuro
Puros sueños naranjas. Estábamos tú y yo, dormidos en el primer piso de una casa de madera naranja. Desnudos. Yo me despertaba antes que tú y me ponía a cuidarte, porque estaba segura de que sentías pesadillas. Corte. Sentados, otra vez tú y yo, en una calle de no sé qué ciudad, lo mismo podría haber sido Budapest que Madrid que Roma, qué importa. Las sillas y la mesa, naranja, todo lo demás gris. Tú gritabas, que no te comprendía y que nunca te comprenderé. Yo, callada, hasta que pasaba el hombre con el siete de tatuaje en la nuca, altísimo, guapísimo, y me iba con él a Florencia, a ser feliz. Corte. En la playa, los dos otra vez, con arena naranja y el Odín corriendo de un lado a otro. Me decías que no podías cuidarlo más, que no era tu hijo y que estabas harto de que le pusiera más atención que a ti, que él ni siquiera quería ser educado y que sólo comía croquetas caras. Me amenazabas. "Si no se va él me voy yo". Te dejaba hablando solo, pero ahora no había italiano guapísimo, sólo el Odis y yo, porque hay temas y amores que no tienen discusión. Corte. Tú otra vez, ¿por qué te sueño tanto? Me entregabas una libreta con las pastas duras, naranjas, por supuesto. "Aquí están todos los poemas que he te escrito, porque yo te quiero, y tú no me recibes ni la flor blanca que te traje la semana pasada ni el periódico que te traje ayer. Mi última esperanza es que con estos poemas entiendas lo que siento por ti. Los escribí a escondidas, porque sabía que te burlarías de mí si te enterabas que escribía poesía". No dije nada, tomé la libreta y la dejé en una mesa. Y entonces, en lugar de llorar, como soy yo, me reía. Soltaba unas carcajadas que no me conocía, con rabia, con sarcasmo, con dolor, porque sabía que todo lo que habías dicho era mentira, como siempre. Corte. Sólo carcajadas escuché de mí, ahora que te he soñado por trozos. No tengo palabras ni en mis sueños. Es que ya no hay ni sonidos ni llanto ni fe cuando uno ya no confía, cuando uno ya se rindió. Un día de estos, que me tope contigo, quizá me anime a hablarte y confesarme. Por ahora, sólo sueños naranjas tengo para ti. ¿Por qué el naranja? Necesito a Freud...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 réplicas :: A futuro
Publicar un comentario